Osteopatía
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Osteopatía

Es la práctica natural cuyo objetivo es restablecer la movilidad perdida y dar equilibrio que merece el sistema muscular esquelético, viceral y craneo-sacral, manteniendo la elasticidad del tejido conectivo en todos sus sistemas, sistemas alterados por el sedentarismo, malas posturas, esfuerzos intensos, estrés, etc.      Se utiliza en casos de dolor y/o desequilibrios de espalda, huesos, músculos, tendones, ligamentos, articulaciones y vísceras. Es una técnica muy precisa que requiere tanto de unos conocimientos profundos de la anatomía fisiológica y funciones del cuerpo humano, como de la habilidad y destreza manual del profesional.

Historia de la osteopatía

Un médico inició la Osteopatía en EE.UU. Su nombre; Andrew Taylor Still (1828-1917). Durante la guerra civil americana, Still trabajó como cirujano para el ejército de caballería. Eran otros tiempos, también para la medicina: se tenían escasos conocimientos sobre bacterias y esterilización.  La anestesia acababa de descubrirse.  Muchos pacientes fallecían a pesar de que su operación se había desarrollado con éxito satisfactorio, lo cual constituía una frustante experiencia para cualquier médico.  Después de la guerra civil, Still se estableció con su familia en Kansas City, donde estudia en el Colegio de Médicos y Cirujanos.  En la ciudad brotó una epidemia de meningitis y Still, en su condición de médico, tuvo que presenciar como morían tres de sus hijos, uno de ellos adoptado.  Los medicamentos no sirvieron y fracasaron las ideas que por aquel entonces existían sobre la medicina.  Still empezó la búsqueda de una nueva forma de entender la salud, la enfermedad, el cuerpo humano y lo que debía ser la medicina.  Se ocupó de los huesos, músculos y tendones; analizó sus movimientos y su funcionamiento combinado.  Investigó la sangre y dedujo rápidamente la importancia del buen funcionamiento del sistema vascular.  Still descubrió que el cuerpo disponía de fuerzas de curación espontánea que, cuando se estimulaban adecuadamente, podían curar enfermedades.  Le fascinó el hecho de poder provocar esta estimulación mediante la suave presión de sus manos.  Still desarrolló un conocimiento mecánico del cuerpo, para el cual todo está en movimiento y todo se relaciona.

  Andrew Taylor Still
Andrew Taylor Still
     
Así apareció, en 1874, la Osteopatía como una nueva forma de curación que renunciaba totalmente a los medicamentos. Unas técnicas que no trataba síntomas, sino que buscaba las causas de las enfermedades.  Una técnica que no curaba enfermedades, sino que ayudaba al cuerpo a curarlas él mismo.

Cómo entender la osteopatía

El principio de la Osteopatía es sencillo: la vida es movimiento.  Si algo está vivo, se mueve.  Esto sirve tanto para nosotros, los seres vivos, como para cada una de las estructuras de las que se compone nuestro organismo.  Es igual que giremos la cabeza, cerremos los ojos, que nuestro corazón bombee la sangre por el cuerpo o que el intestino empuje, mediante movimientos peristálticos, el bolo alimenticio a través de su propio interior; cada una de las estructuras de nuestro cuerpo vive, tiene la capacidad de moverse y se mueve.

Si una estructura tiene un trastorno en su función, cambian sus movimientos. La medida, la dirección, el ritmo o la situación de la tensión se muestran de forma alterada.

  Osteopatía

La Osteopatía utiliza esta conexión, pues reconoce los trastornos funcionales desde la base de los movimientos alterados en cada una de las estructuras.

Sin embargo, no es suficiente con eso; la Osteopatía permite también el tratamiento de trastornos funcionales.  Para ello, el osteópata aplica técnicas propias que realiza con las manos, y ayuda a la estructura afectada para que vuelva a tomar los movimientos correctos.  Si se acepta esta ayuda, la estructura tratada puede funcionar otra vez de forma correcta.

Desde el punto de vista osteopático, la salud consiste en la capacidad del cuerpo de equilibrar influencias. Influencias o influjos que tiene efecto desde dentro y desde fuera, y son importantes puesto que nuestro cuerpo las necesita para vivir.

Para las influencias fundamentales hemos desarrollado incluso órganos sensoriales.  Cuando vemos, olemos, escuchamos o sentimos algo, estamos percibiendo influjos que nos llegan del exterior.